Simplemente la mejor final de Champions League que ví en mi vida, cuando ya todos daban al Milan como campeón, apareció el corazón de los jugadores del Liverpool, empataron el partido, lo llevaron al alargue y a los penales y convirtieron la peor pesadilla de un hincha en una fiesta inolvidable, sin necesidad de oír a una hinchada gritar "Sí se puede" o un "Yes we can" en este caso.
Cómo olvidar el cabezaso de Gerrard, el tiro de Smicer, y la tapada de Dudek en el segundo tiempo del alargue; un partido que tuvo todo para los que no entienden por qué nos gusta el fútbol lo hagan.
Espero les guste,
A los dijes papá!
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